“Tienes que acostumbrarte”

25 junio de 2012 por Josune Murgoitio

En la víspera de San Juan, el pasado sábado, me encontraba en las txoznas de Mondragón (Gipuzkoa) tomando algo con mis amigas. Nada más salir a la calle, en el centro del pueblo, me di cuenta de cómo afloraron pancartas y carteles a favor de la independencia, en contra de la “conquista” de Navarra

Capturar pintadas para mostrar la expresión de la ciudadanía respecto del conflicto vasco.

Sobre la “conquista” de Navarra/ Mondragón. J.M

Me apasionan las paredes. En ocasiones, son más sinceras que las personas, sobre todo, cuando existe un silencio generalizado. Por eso, tengo gran fijación en cómo evolucionan. Generalmente, según he podido observar, cambian en paralelo a los pasos que se van dando en el nuevo escenario político que se ha dibujado en Euskadi desde que hace ocho meses ETA anunciase el cese definitivo.
En las txoznas, especie de barras metálicas con consignas sobre una reivindicación concreta donde se sirven bebidas y bocatas, me fijé en algunas pancartas que decían lo de siempre: “independentzia eta sozialismoa” ” jo ta ke”… pero no tenía la cámara y no podía fotografiar. Una de mis amigas me ofreció la suya, menudita y discreta, de las que me gustan a mí (ir con esos cacharros es un horror, pesan mucho y llama demasiado la atención).
Así que me separé de ellas y empecé a fotografiar. En cierto momento un chico se acercó, no era de Mondragón (aquí nos conocemos todos) para preguntarme en qué sentido estaba fotografiando. Le respondí que qué le importaba a él y él volvió a insistir en qué sentido estaba fotografiando; si en el bueno o en el malo. Le miré fijamente a los ojos, empecé a reirme y le dije que se apartara porque iba a hacer la foto. Me tapó el objetivo con sus manos, hasta que se despistó por un momento y pude sacar la foto centrada, en el ángulo en el que yo quería posicionarme. Se enfadó muchísimo, lo cierto es que parecía que había bebido, me miró y señalándome con el dedo me dijo: “Si veo esta fotografía publicada en El Diario Vasco tú y yo nos veremos las caras”.
Me quedé callada. Pensé qué responderle: el nuevo escenario político, la invisibilidad, una sociedad que charla y charla sobre libertad mientras coacciona sutilmente… pero sentí miedo, también orgullo y dignidad, por eso me permití ser vulgar, le miré fijamente, pensé que era un gilipollas, alcé el dedo corazón (el central se llama así ¿no?) y flexioné los demás hacia la palma de la mano.
Debe ser que tengo cara de El Diario Vasco. En ningún momento le dije que era periodista. Después, pensé en muchas cosas: qué significa el buen y el mal sentido, en especial, pensé que si se cuelga una pancarta es para que se vea, si se fotografía es para exponerla, por lo que la secuencia lógica es: espacio público, pancarta pública y fotografía pública. 
Finalmente, he optado por ignorar a este tipo de borrachos que carecen de educación y posibilidad de pensar libremente porque constituye el tipo de oveja que yo describo en mi novela. No me gusta que me amenacen, no me gusta que se le llame la atención a un periodista por hacer su trabajo; expongo la realidad. También es cierto que fotografiando me expongo, que parte de la realidad es esa, y puedo aceptar críticas dentro de los límites de la libertad de expresión. Mis amigas: “tu primer artículo enel periódico creó mucha polémica en el pueblo”, “¿no tienes miedo?”, “ten cuidado”, “tienes que acostumbrarte, aquí es así”.
Me fastidia tener que acostumbrarme y tener que sentirme obligada a escribir este post. Creo en el cambio, en el nuevo escenario y todas estas cosas, pero estas actitudes no llevan a nada, menos a paralizarme, sino que me impulsan en sentido contrario. Tal vez, debiera salir con la cámara en hora punta, un jueves a la tarde, cuando todos acuden a beber zuritos y comer pintxos por el precio módico de un euro, entonces todos me verían y podría comprobar en qué grado del nuevo escenario político estamos.
No publico este artículo para hacerme la interesante. No soy interesante. Lo hago para denunciar este tipo de actitudes, que aclaro, no son generalizadas, pero existen y espero se erradiquen.
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6 respuestas a ““Tienes que acostumbrarte””

  • Hola Josune.

    Sí, esta muy bien lo que dices. Las víctimas han sido las grandes olvidadas en este caso, como en otros muchos casos.

    Creo que esa reflexión general de la que hablas sería el mejor camino para solucionar la situación.

    A ver si se puede ir avanzando como se hizo, por ejemplo, en Irlanda.

    Saludos.

    • Sí, la verdad es que sí, a mí me da mucha tristeza que haya personas sin voz, es uno de los factores que más me mueve.
      Poco a poco, yo tengo esperanza en la humanidad y en que lleguemos a un escenario sin violencia, pero conociendo las bases de la sociedad vasca… no creo en un cambio completo, en ese sentido, no soy optimista respecto de una transformación profunda.
      Por supuesto, es mi opinión.
      Un placer que alguien comente la verdad, se siente satisfacción.
      Gracias y saludos

  • Un halago todo lo que has escrito Alberto. Lo agradezco mucho, de verdad. No me considero una persona valiente, hago lo que creo que tengo que hacer. De todas formas, no tengo una posición neutral respecto a Euskadi, sí intento ser en mis artículos en las colaboraciones lo más subjetivamente honesta, pero tengo mi propia mirada que intento transmitir en Brave Readers.
    A mí, lo que más me preocupa es la insensibilidad social respecto de las víctimas. Aunque es cierto que la represión qeu se ha ejercido aquí durante la dictadura también ha generado víctimas. En mi opinión, habría que hacer una reflexión general sobre la responsabilidad de cada uno para poder avanzar, tratar los verdaderos problemas.
    Te agradezco mucho tu participación.
    Un cordial saludo
    Josune

  • Hola Josune.

    Disculpa, siempre me como algunas palabras cuando escribo deprisa.

    Por ejemplo, “Mis padres me contaron que fueron una vez a Lourdes”.

    Saludos.

  • Hola Josune.

    He leído el artículo y la verdad es que fuiste muy valiente. Es legítimo y lógico llegar a sentir miedo ante esas situaciones.

    Recuerdo que cuando era pequeño llegaron a mi pueblo de Salamanca, procedentes precisamente de Mondragón, una familia de socialistas que debió de marcharse de Euskadi por sentirse amenazada.

    Fueron los años ochenta, los definidos como los años de plomo, cuando los atentados eran frecuentes cada poco tiempo.

    A mí me gusta mucho la Historia y, por lo que he leído ETA pudo tener una justificación y una legitimidad durante la Dictadura, ya que fueron años muy duros y de represión, pero con la llegada de la Democracia, han ido perdiendo esa legitimidad, sobre todo con los asesinatos de gente inocente, incluso de mujeres y niños. Lo peor de todo es celebrar esas muertes. Eso sí que no lo entiendo.

    Mis padres me contaron una vez a Lourdes y pasaron por el País Vasco y allí los taxistas les aconsejaban que no dijeran una palabra de ETA y yo cuando estaba trabajando en Burgos también me lo recomendó mi compañero de piso.

    Espero de todo corazón que el País Vasco vaya hacia la normalización, que nadie se sienta amenazado por decir lo que piensa porque la peor Dictadura es la del miedo.

    Y ya te dije, es mucho más lo que nos une que lo que nos separa. Hay que respetar el euskera y las particularidades vascas, como las catalanas. También ha habido vascos y catalanes defensores de la idea de España. Es bueno que tengamos el castellano como lengua común. Separados seríamos más débiles y en estos momentos no es lo mejor. Esto me lo ha dicho, por ejemplo, un amigo que estuvo en la antigua Yugoslavia. La gente allí lamentaba haberse desunido.

    Claro que si llega un día que la mayoría de los vascos deciden separarse del resto de España habrá que respetar esa decisión.

    Me agrada mucho haber conocido a una ciudadana vasca como tu. Es bueno que haya periodistas que sepan tomar una distancia neutral sobre ese conflicto. Los extremismos nunca han sido buenos en la Historia.

    Estoy convencido de que el País Vasco necesita a mucha gente como tu, con tu pensamiento porque así la normalización se alcanzará más rápido allí y la paz se impondrá definitivamente.

    Bueno, saludos.

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