Palabras usadas

28 febrero de 2013 por Josune Murgoitio

“Una imagen vale más que mil palabras”, “las palabras se las lleva el viento” o aquel el dicho que, he olvidado, una palabra puede herir profundamente. Supongo que, como el mito teórico de “la verdad es relativa”, cada uno de estos tres dichos muestra su verdad en función del contexto. Aunque pueda resultar contradictorio, también lo es “si el río suena es porque agua lleva” y “mucho ruido y pocas nueces”.

Las paredes como soporte de expresión ciudadana.

Las paredes también pueden hablar/ Zaragoza. J.M

A veces, una imagen se queda clavada. Otras veces, una palabra o un buen número de ellas. Otras tantas, ambos casos simultáneamente.

Por lo menos, a mí me sucede.

Imagen clavada

Recuerdo el jardín de la guardería en la que colaboré en Santa Cruz de la Sierra (Bolivia). No pronuncié ni una sola palabra, sino que estuve llorando un buen rato por la situación de aquel niño que se llama Franco. Era adorable, pero había nacido en la Fábrica de los niños infelices, sin tener culpa ninguna. En situaciones así, las palabras de poco sirven.

Imagen y palabra clavada

Me recuerdo también, sentada con una amiga francesa en un autobús en Alemania, en la época dorada del Erasmus. Nos dimos cuenta de que una anciana menudita, morena y delgadita, no podía bajar por sí sola del vehículo. Ambas la ayudamos y, victoriosas sobre la acera, aquella mujer nos sujetó las manos con fuerza y nos dijo: “vais a tener suerte en la vida”. La creí y desde entonces, cada vez que acuden los remolinos internos que intentan hacerme desistir de mí misma, recuerdo las palabras, la voz, los ojos y la seguridad cariñosa de aquella mujer.

Palabras clavadas

Después de estudiar mecanografía, cada vez que alguien me hablaba mi mente transcribía mentalmente la conversación, moviendo dedos imaginarios sobre un teclado negro también imaginario. Producía cansancio mental, pero no podía evitarlo, hasta que un día, sin más, la obsesión se esfumó.

Años después, volvió otra. De repente, empecé a fijarme en las palabras que veía en carteles, paneles de empresas, paredes… e intentaba después, crear versos que resultaban completamente inútiles. Me molestaba hacerlo, hasta que un día la obsesión también se esfumó.

Los carteles también pueden ser soporte de expresión ciudadana.

Fotografías de carteles y paredes/ Grecia. J.M

Ahora me fijo en las palabras que se repiten en los libros y en las películas. Y mi mente selecciona para su recuerdo algunas frases que me sueltan a mi alrededor.

En Madame Bovary, obra fabulosa de Flaubert, se repite “voluptuosidad”. En un acto de rebeldía, me he negado a consultarlo en la RAE y no sé lo que significa, ni quiero saberlo, lo que, supongo, atenta contra la proyección exterior de mi oficio, pero me dá igual. Durante la corrección de mi novela, soy consciente de que se repite el verbo sentir y la palabra perfección. ¿Cómo se puede sentir y ser perfecta a la vez? He ahí la contradicción. En eso estamos.

En El retrato de Dorian Gray de Oscar Wilde, me han gustado muchas frases: “cuando uno está enamorado, empieza por engañarse a sí mismo para terminar engañando a los demás” o “nada puede curar el alma como los sentidos, al igual que nada puede curar los sentidos como el alma”. Sin duda, la que adoro y comparto es: “los niños empiezan por amar a sus padres; cuando crecen los juzgan; algunas veces los perdonan”. De Jorge Riechmann, en El común de los mortales, me apasiona aquello de “los hechos son los hechos pero las percepciones definen la realidad”. De Sylvia Plath me impresiona “la soledad del alma en su terrible autoconocimiento es horrible y devastadora”. Ya no leo a Plath para evitar tirarme al mar.

¡Qué puedo decir de la película de Lincoln! Aquello era para sacar la libreta y apuntar las frases que se sueltan: “el tiempo asienta los hechos” o “cuando la libertad de oprimir finalice conocerás otras libertades”. En la película V de Vendetta, me fascinó aquello de “el pueblo no debería de tener miedo al Gobierno, el Gobierno es el que debería tener miedo al pueblo”.

Las palabras sacuden todos los rincones del mundo.

También pueden encontrarse frases en tazás de café/ Huesca. J.M

En Mondragón, una localidad guipuzcoana de trayectoria pro-independentista, escucho, en las palabras de sus ciudadanos, “euskaldun berri y euskaldun zahar”, lo que traducido al castellano sería equivalente a “vasco nuevo” y “vasco viejo”. Una categorización social en función de si naces sabiendo o aprendes vasco. No sé muy bien si se refiere a la identidad vasca o al idioma vasco, se dice que lo segundo, pero yo intuyo que la cuestión va más por el primero.  Esas dos palabras me producen escalofríos.

“Nobody is perfect” me dijo mi novio, en una conversación que no recuerdo de qué iba. “El miedo no paraliza la muerte, solo la vida”, me dijo un amigo al que también se le murió el padre. “Paciencia y persistencia” me aconsejó un periodista. “Escribe la novela que sea coherente contigo misma”, me dijo Esteban Bentanncour, un gran escritor que me ha guiado en el proceso de construcción del libro, añadiendo que “nada de lo que se escriba desde el corazón puede ser malo”. “Las circunstancias no te favorecen ni a ti ni a nadie” le oí decir a un hombre de aspecto risueño y humilde.

Supongo, que los restantes millones de palabras que he escuchado, se las ho llevado, literalmente, el viento.

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6 respuestas a “Palabras usadas”

  • Ido

    Echaba de menos Brave readers, pero he vuelto!!!!! :D

    Las palabras… a veces les damos muy poca importancia, como que las palabras no calan, pero en mi opinión, muchas veces, son más importantes las palabras que los hechos.

    Euskaldun zahar y euskaldun berri… gorda… delgada… fea… guapa…inteligente…tonta… adjetivos que no hacen más que minar la personalidad de cada uno.

    • Brave Readers continúa en el mismo sitio :))
      Sí, las palabras son muy importantes, aunque también es cierto que a veces deberíamos de hacer caso omiso, pienso yo. Las que citas, en especial, “euskaldun zahar eta euskaldun berri” dañan mucho, no deberían de decirse, pienso también.
      Un abrazo Idoia¡¡

  • miren

    No es magical,es inteligencia emocional!!!Frases tan adorada por la señorita Punset!

  • Nombre propio

    ¡ Que Curioso! Para palabra.. tu nombre propio, conjunción de letras pero que dice mucho, y si es con apellidos supone un presente, pasado y futuro.

    • Me ha hecho gracia que hayas escrito “nombre propio”. Sí, el nombre que se nos adjudica está compuesto por letras y guarda expectativas y determina, en cierta manera, nuestro presente, pasado y futuro. Pero después somos adultos y tenemos capacidad de elegir. O, por lo menos, así debería de ser.
      Saludos ¡¡¡¡

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