La normalidad en Mondragón

16 mayo de 2013 por Josune Murgoitio

El próximo sábado, 18 de mayo, tenemos el examen de euskera HABE, equivalente al EGA (Euskarazko Gaitasun Agiria) y el profesor nos ha pedido que acudamos un poco antes para salir lo antes de posible porque tiene algo que hacer. Entre comentarios, ha soltado que este fin de semana existen muchos acontecimientos. Yo he preguntado cuáles y ha contestado que una comida en la plaza del pueblo, aunque no sabe si tendrá lugar en ese sitio o en el frontón por el mal tiempo, en favor de los derechos de los presos. He preguntado si se trata de la plaza del ayuntamiento y me ha dicho que sí, que es una iniciativa que se lleva a cabo en muchas localidades de Euskadi para reivindicar los derechos de los presos. Me he limitado a responder un “pues vaya” y he debido de crear una especie de silencio en la clase. Una de clase también ha comentado que iba a la comida “popular”.

Es destacable enterarse de este tipo de iniciativas en una clase de euskera. Después se dice que el idioma no está manipulado. Puede que sea porque la clase de euskera está en Arrasate-Mondragón, si fuera otro lugar, seguramente, no pasaría. Pero aquí pasan muchas cosas, y la mayoría son muy normales.

Iniciativas “sociales”

Me llama la atención las iniciativas que se han organizado durante esta última semana en Arrasate-Mondragón. La semana pasada detuvieron, en ese último golpe a la organización terrorista ETA como siempre se dice, a seis supuestos etarras, dos de ellos naturales de Mondragón. Salí a fotografiar algunos carteles y una sola pintada, aunque después de escribir el artículo volvieron con más pintadas y carteles…

Me impactó darme cuenta que conozco a uno de los supuestos etarras. De hecho me saludaba con él y hablabamos a veces, tengo trato con un familiar suyo, que nos llevamos muy bien… me quedé impactada de saber que habían detenido a una persona de mi propio pueblo y de mi edad, que había estudiado en mi escuela, con documentación falsa y algunas armas, según las informaciones publicadas por los medios. Yo insisto en creer en su presunción de inocencia, pero comentándolo después en mi entorno, me preguntaron de qué me extrañaba, si el chaval estaba en búsqueda y captura y siempre había estado metido en este tipo de historias. Una conoce en el pueblo quiénes andan más o menos en esos terrenos, pero a mí me sigue impactando que alguien tan joven tenga la necesidad de pertenecer a una organización terrorista para lograr un fin como la independencia.

Sentí miedo. Es verdad. Miedo de que, según la actual quietud del nuevo escenario político abierto después de que ETA anunciara el cese definitivo en 2011, las cosas fueran a peor y pudiera pasarme algo. Después, pensé que no soy importante, mi blog no es importante, y es absurdo pensar de esa manera. Supongo que son miedos que algunos ciudadanos tenemos inculcados en la cabeza, por los años previos de violencia física y psicológica. Yo siempre me acuerdo de un periodista de Mondragón que sufrió mucha censura por parte de algunos ciudadanos de esta localidad. Yo no he sufrido censura, he recibido alguna amenaza cuando estaba fotografiando, pero las cosas ahora están más tranquilas. Antes discutía con las personas, ahora digo lo justo cuando creo que merece la pena. He sentido también frialdad y oscuridad. Me llama la atención a la  normalización  que hemos llegado. Aquí es normal que se detengan a personas, ver pintadas, ver manifestaciones, después esas personas te hablan, pasean a tu lado.

Se reivindica la excarcelación de un preso

Reivindicación de la excarcelación de preso/ Mondragón. J.M

Excarcelación preso

Se reinvindica en otra calle la excarcelación del preso/ Mondragón. J.M

Excarcelación preso

Se vuelve a reivindicar en otra calle la excarcelación del preso/ Mondragón.J.M

Tras las detenciones, con pocas pintadas y muchos carteles, se produjeron algunas manifestaciones en el pueblo para exigir que no se produzcan detenciones en el marco de un proceso de paz. Lo que plantea si efectivamente deben producirse ese tipo de detenciones, si están en negociaciones, si se trata de algún chivatazo, un trueque a cambio de algo… estas cosas no se saben. En consonancia también con los “muros populares”, muy en desacuerdo yo con el nombre de 15M o primavera vasca con los que algunos han querido referirse a ellos, que se han creado en el Boulevard de Donostia o, recientemente, en Ondarrua.

Acabo de leer un artículo que expone sobre la iniciativa M18, la del próximo sábado, para llevar las plazas de los pueblos de Euskadi:  “Necesitamos a la sociedad, a esa sociedad que ya está de acuerdo con lo que pedimos, pero a la que todavía no hemos organizado para ejercer la presión suficiente”.

La necesidad de diferenciar

No es que yo sea contraria al derecho de manifestación o reunión, ni siquiera soy contraria al desarrollo del arte urbano, aunque tenga connotaciones políticas en este caso. Soy contraria a la dominación. No es lógico referirse a la totalidad de la sociedad, si por sociedad se entiende el conjunto de ciudadanos que la conforman según la definición de vasco o no vasco, y después no escuchar lo que no dice o no puede expresar. No me parece bien que se celebre el próximo sábado esa iniciativa M18, no porque sea partidaria de la tortura, que no es el caso, eso no se le hace a nadie, con independencia de que efectivamente sea un etarra, Sadam Hussein o la vecina del quinto, no porque sea contraria a que traigan a los presos a Euskadi, lo que plantearía primero la capacidad de las cárceles vascas para acoger a todos los presos. No se trata de eso. Se trata de diferenciar y contraria a esa es  la estrategia de una sector de la población que en localidades como Mondragón que acalla al otro, que está inmerso aun en ese miedo que se nos ha inculcado de no decir lo que pensamos. Me recuerda a la misma estrategia del nacionalismo vasco cuando quiso incluir al obrero en su causa para ampliar apoyo social.

Recuerdo una vez fotografiando unas paredes, pasaron dos chavalas, cuando se exigía que se acabara con la dispersión de los presos de ETA hace algunos meses. Una de ellas, sin saber qué pensaría al verme fotografiar, dijo en alto “son unos pesados, siempre con la misma historia y empapelando todo el pueblo” y la amiga le mandó callar acercando el dedo corazón a la boca. Las personas bajan la voz cuando se hablan de esas cosas. Me recordó a la época de Franco cuando se decía “cállate niño”.

Este artículo es pura opinión.

 

 

 

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4 respuestas a “La normalidad en Mondragón”

  • MIREN

    la presión de los grupos… y el poder que tienen. A mi me resulta curioso la falacia que se emplea, la de la dicotomía, o eres o no eres, o piensas como nosotros o estás en contra de nosotros, como si no hubiera una variedad de pensamientos y sentimientos que se alejan de los pensamientos independentistas y de lo “españolistas” (por llamarlo de alguna manera). Hay más opciones que no se plantean o no se quieren plantear, pero están ahí. Creo que estos artículos que escribes, ofrecen la posibilidad de reflexión, más allá de que todos compartan tu opinión, la posibilidad de escuchar un pensamiento diferente, una elección distinta, una elección que muchos la hayan escogido sin saberlo, sin querer saberlo o con temor a demostrarlo. Aquí hay mucha presión invisible, pero también es cierto que otras zonas de España, como la España profunda yo también percibo otro tipo de presiones provenientes de una distinta dirección… Es una lucha utópica en la que ninguna parte se conformará, es una lucha de poder, de orgullo… en la que ninguno acepta la falta, uno lo es todo consigo mismo y no necesita para nada al otro…es puro narcisismo (ya me estoy yendo). Recuerdo la historia de Narciso, el hombre que se amaba sólo a sí mismo: Narciso se queda plasmado ante su propia imagen reflejada en el agua hasta que MUERE ahogado. Con el matiz de que también nos ahogamos los demás. Un beso

    • A mí también me llama mucho la atención la presión de los grupos y, más en tu ámbito, la psicología de los grupos. ¿Por qué una minoría ejerce dominación sobre la mayoría?, me pregunto yo muchas veces, aunque por supuesto que es mi opinión. Es verdad que existe una variedad de pensamientos y sentimientos que se laejan de los independentistas, de los denominados españolistas, me imagino que habrá una variedad que comporte un todo o un nada.
      Estoy de acuerdo contigo en que es verdad que una presión invisible. Y precisamente porque es invisible es muy difícil distinguirla porque son pequeños detalles que calan cada día. Es verdad también, y en eso comparto contigo, que fuera de Euskadi, en lo que también se denomina “España profunda” hay una presión en otra dirección contraria. Ayer mismo, me comentaba una chica que había estado en un pueblo de Cantabria, Santoña, que tiene aun un monumento en conmemoración a Carrero Blanco, lo que por supuesto vulnera la Ley de Memoria Histórica, lo que prueba su ineficacia. La cuestión es que habián ido a ver un partido porque jugaba Mondragón y habían tenido muchos problemas con los habitantes del pueblo por ser vascos.
      Con estos artículos, lo único que pretendo es mostrar que existen ciudadanos que han sido perjudicados por el conflicto vasco, que continúan siendo invisibles, esa es mi opinión, puede ser compartida o no, equivocada o no. Pero es así.
      Muchas gracias por tu aportación.
      Un abrazo¡¡¡¡

  • Doinel.

    ¡ Madre mia! Y precisamente “madre”.

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