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Mujers al poder

Blancanieves en armas: hay un vídeo muy divertido en youtube donde aparece Blancanieves limpiando las escaleras, a primera vista muy contenta, cantando, hasta que dice algo así como “estoy hasta el moño de las putas escaleras”. /Atenas. Foto cedida por M.M

C. es una chica que trabaja ocho horas diarias de lunes a viernes y tres horas el sábado, se encarga de cobrar a los clientes en el restaurante. Cobra 1.400 TL al mes (650 euros más o menos). No le llega absolutamente para nada: pagar el alquiler, comida, gastos personales y alguna que otra compra. Su aspecto podría parecer contradictorio con la idea que podría tenerse de Turquía en el extranjero, generalmente, suele identificarse con misticidad y monumentos majestuosos como los ubicados en Sultanahmet: mujeres con velo también.

Sin embargo, C. tiene el pelo muy cortito, tatuajes en sus brazos y no cuida mucho su indumentaria, contradictoria también con la idea de que las mujeres en Turquía se cuidan muchísimo (las no religiosas, me refiero). Su rostro es el de una persona cansada, cansada de su país, pienso, y el otro día le pregunté, respondió que sí: “Turquía no forma parte de mi vida”, afirmó con resignación. Después relató que a ella le gustaría vivir en Europa, pero actualmente no estudia en la universidad (la dejó para venirse a Estambul lejos de su familia) y obtener un permiso de residencia en un país de la Unión Europea (aduce que en Holanda es fácil, pero a mí me sugiere ciertas dudas) es muy complicado. Tiene una tía que vive en Inglaterra, su madre (hermana de la tía), tuvo que acudir a un abogado para que Reino Unido aceptara un visado de turista para diez días, por lo que vivir en Inglaterra lo ve un sueño difícil de cumplir.

C. habla continuamente del primer ministro Erdogán y advierte de que va a llevar al país a la ruina, de hecho, se cabrea cuando paga por una cerveza unas 9 liras en un bar (4,5 euros aproximadamente) y se queja ahora, antes durante las protestas que comenzaron en el parque Gezi, de la supuesta corrupción en la que se ha visto envuelto el Partido por la Justicia y el Desarrollo que Erdogán lidera.

N. es una chica risueña que vive en Bursa, (una ciudad a unas dos horas de Estambul), pero cada fin de semana viene a Estambul para que le de el “aire fresco”. En Bursa estudia en una escuela de música donde practica a diario su instrumento, después de haberse licenciado en química. Parte de sus ingresos provienen de tocar en la calle, y gana bien: 120 TL en una hora, (55 euros más o menos), gracias a la cultura musical que tienen este país muy alejado de lo estricto que resulta la música clásica en Europa. Le gustaría poder viajar por todo el mundo para tocar su pasión, dice que en Turquía la educación no es adecuada, pero aparece otra vez el problema del visado.

Repite una y otra vez, en ese aire fresco de su juventud y ganas de descubrir el mundo, que Bursa no le gusta en absoluto (el año pasado pasé un fin de semana y el ambiente se percibía bastante tradicional). Cuando se le pregunta por cómo es la ciudad, lo primero que aclara es que ocho de cada diez mujeres lleva velo, lo que interpreta claramente como una generalización de normas socialmente restrictivas para la mujer.

Le pregunto por las chicas con velo que veo que parecen que llevan nuevos aires, como si fueran más modernas, algunas de ellas van realmente guapísimas, me quedo alucinadas con ellas, van tapadas pero resultan realmente muy sensuales. Cuenta que una vez una chica con velo le llamó “puta” por no ir tapada y asegura que es una táctica, la nueva estrategia para decir que ellas, siendo musulmanas, también son modernas, y ganarles terreno.

diferentes mujeres en Estambul

En la imagen puede observar a dos mujeres de espaldas. Una de ellas, con falda corta y calcetines largos, la otra completamente tapada. /Kadiköy J.M

diferentes mujeres en EStambul

El turbante de esta mujer me llamó la atención / Kadiköy J.M

diferentes mujeres en estambul

Estambul es una ciudad explosiva en las diferentes formas de vida, las mujeres y sus distitnas formas de vestimenta así lo representan también (humilde opinión)/ Kadiköy J.M

nueva moda de jóvenes con velo

La indumentaria de esta mujer me dejó pasmada. En la imagen se observa que la chica lleva velo, pero al mismo tiempo viste una falda por encima de las rodillas, algo que resulta realmente contradictorio/ Istanbul. J.M

¿Cómo es la relación generalizada entre las diferentes “clases” o subgrupos de mujeres en Estambul? ¿Es buena, mala o acaso inexistente? ¿Existe, por el contrario, una aceptación mutua entre las mujeres que son religiosas y las que no son practicantes o ateas/laicistas?¿Se miran entre ellas con recelo como si temieran ser invadidas por las costumbres/creencias de las “contrarias”? ¿Lo están o es un miedo paranóico?

Una se pasea por las calles de la que fue la capital del Imperio Otomano y observa a toda clase de personas: adultos, jóvenes, ambos sexos, estilos diferentes, más conservadores, más liberales… A mí me da la impresión de que hay más hombres que mujeres, puede ser que ellos tengan más visibilidad o mi percepción sea equivocada.

A veces camino por las calles y miro las ventanas de las casas intentando imaginar qué ocurrirá dentro de ellas (en París es fácil porque no tienen la costumbre de usas persianas), aquí me pregunto cómo vivirán en ellas, en qué grado habrá violencia de género, cómo serán las relaciones entre hombres y mujeres en los hogares si llego al piso en el que temporalmente vivo y me encuentro a la novia del compañero limpiándole el cuarto mientras él no hace nada (ella no vive en el piso) y asisto a bromas de hombres que les hacen a las mujeres, incluso los que se consideran super progresistas, que a mí me chirrian en el oído, aunque lógicamente no tiene por qué terminar en violencia de género, pero sí se percibe una sociedad algo patriarcal, donde el macho debe ser muy macho. ¿Y cómo le afectara a ellos? para ellos tampoco debe ser fácil, pienso.

En Kadiköy veo todo tipo de mujeres (parte asiática de la ciudad): con velo, sin él, más discretas y más aireadas (estas últimas son más minoritarias, me refiero a minifaldas…).

“En el Harén de Estambul” escrito por la periodista Carla de la Vega, retrata muy bien la explosión de contradicciones y formas de relacionarse entre las mujeres en esta ciudad, y lo hace a partir de cuatro historias personales que representan las vidas diferentes que llevan las mujeres en Estambul.

Nota importante: No he hablado con ninguna chico con velo, por lo que hasta este momento solo queda mostrada una perspectiva del asunto planteado. Según se percibe, (propia impresión) sí existen tensiones ocultas entre ellas, lo que no quiere decir que de manera generalizada deba afirmarse que llevar velo sea equivalente a un signo de opresión y su ausencia a modernidad.


 

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