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conducir es como vivir

Conducir en bicicleta, aunque solo sea sobre una rueda/ Berlín. J.M

El parabrisas despeja el cristal de la lluvia que cae; miras hacia la carretera; al instante, el retrovisor; de nuevo la carretera, esta vez, el sentido contrario al tuyo; otra vez el retrovisor, te aseguras que el de atrás no se encuentre tan próximo como para que, en caso de colisión, no resulte perjudicado. “Mantén la distancia de seguridad”. Algunos no lo hacen (cómo cabrea), otros, en cambio, la mantienen en exceso; algunos se acercan tanto que producen presión, importante recordar: debe primar la seguridad del propio ritmo, eso dice al menos la teoría [de la autoescuela].

Muchos, concentrados, otros en sus propios mundos. ¿Quién se acuerda de las señales que un día [en la autoescuela] nos enseñaron? A algunos, la música relaja; a otros, les distrae. De vez en cuando hay controles [policiales], hay quien es experto en evitarlos, ya se sabe que no está bien [vivir] bajo los efectos del alcohol.

“Aminore la velocidad con lluvia”, cuidadín con las condiciones climatológicas adversas; nieve, granizo, asfalto resbaladizo. A muchos no les importa, continuan igual de rápido… malo es conducir despacito, bien es sabido que en una autopista se debe ir deprisa, al contrario que en una carretera convencional, pero a veces la seguridad del ritmo obliga, a ir más lentos, y dejar de lado la calma/impaciencia de quién atrás circula, con independencia de la carretera que se trate.

Y la Dirección [General de Tráfico] en aquel anuncio: “No podemos conducir por ti“. Perdone usted, no queremos que nadie conduzca por nosotrxs. Somos lo suficientemente autónomxs para hacerlo.

Embrague y primera, un poco de aceleración (a veces, con cierto impulso, sale pitando), después, segunda o tercera… según el caso, poblado, tráfico y condiciones [climatológicas, adversas o no].

Hay quien se enfada cuando a su alrededor no se comportan como debieran [no respetan, distancia de seguridad, velocidad, presión…] ; alza el dedo corazón, grita enervado “gilipollas” “hijo de …” y el copiloto asustado, mudo. ¿Qué decir? ¿Quién da más miedo? Hay quien no se estresa, disfruta, muchísimo, y no se cansa, kilómetro para adelante y adelante, horas y horas.

conducir como vivir

Conducir utilizando diferentes vehículos, adornados o no, sobre dos o más ruedas/ Berlín. J.M

Están los que dan mucha importancia a la estética del vehículo; doradito, limpito, nuevecito. A otros, lo mismo da, ¡anda ya!, blanco o negro, la cuestión es funcionar, y si por lo que sea es lento, pues más divertido será.

Hay quien ve un badén y reduce con mucha antelación para no olvidarse las cervicales en él, otros continúan en un salto infinito.

STOP
¿De qué hablo?

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