Agur bero bat

24 febrero de 2014 por Josune Murgoitio
Resistencia a la hora de llevar a cabo un proyecto

Resistencia: una palabra que simboliza muy bien llevar adelante algunos proyectos/ Kadiköy. Istanbul. J.M

¿Qué se siente cuando se acaba de escribir una novela?

Cansancio. Una especie de vacío; alegría por haberlo conseguido, a veces llega a intuirse que el momento final no llegará; tristeza por dejarla volar y ver que crece, ella, aunque las mismas líneas escritas y revisadas continúen sobre las mismas páginas; aceptación de que nunca llegará a ser perfecta; alivio porque no lo sea.

La fórmula mágica de la incertidumbre: ¿Qué hago ahora? (Responda, lector).

Necesidad de calle. Stop al aislamiento que suponía escribirla, darle vida, después dejarla volar (puede que se deba a un exceso de energía por resultar algo personal); vuelta a la vida real. Convivir con ficción es toda una experiencia, las ideas conectan, el tiempo real se desliga del tick-tack que corresponde a escenarios, personajes, historias, emociones, escritura; estás en ellos, al mismo tiempo no estás, los visualizas en tu mente, dejas de ver la pared de en frente, comprendes, es ahí cuando funciona, los dedos corretean solos, incluso entiendes al personaje que más te repugna, después, lloras por él, también es humano.

Satisfacción, agradecimiento a todas las personas que han apoyado.

Necesidad de reposo, disfrute, desligue del mundo virtual y ficción, conexión absoluta con la realidad. REtomar fuerzas e intentar, con más serenidad y tranquilidad, adentrarse  (en un tiempo próximo-indeterminado, cuando el alma así lo marque) en la siguiente fase: edición. Hasta quí, el 50 por ciento del trabajo está hecho, lo mejor posible, ni bien ni mal, el corazón no entiende de esos parámetros.

Sentarse a escribir una novela

Sentarse a escribir una novela: se ve que la silla acabará siendo algo incómoda / Vitoria-Gasteiz. J.M

Narrar una versión del conflicto vasco

El último año de carrera en Madrid escribí una especie de ensayo, cuyo título era horroroso, según recuerdo “El pájaro que quiere volar”. Un texto sobre Euskadi y el conflicto armado que lo ha azotado, pero desde el punto de vista emocional. En aquel entonces no tenía ni idea de que aquello acabaría en lo que es ahora. Anduve de un lado para otro, hasta que decidí volver a Euskadi, para intentar mostrar, lo mejor que pudiera, ciertos problemas que veía en la localidad, con la que soy muy crítica y seguiré siéndolo, en la que he nacido y me he criado: Arrasate-Mondragón (Gipuzkoa).

Lo que pensé que me llevaría seis meses se ha alargado hasta los tres años; sentarme a diario tres o cuatro horas para escribir la novela que a mí me hubiese aliviado leer en un momento determinado de vida, cuando vives en una contradicción impuesta desde dentro y fuera. Mi novela querría ALIVIAR a las personas que se han sentido excluidas, cuya identidad ha sido aniquilada. Expresa un dolor legítimo de exteriorizar, más aún si se construye una paz en la que deberían de tratarse el plano emocional de los ciudadanos, esa es al menos mi opinión.

El camino ha sido realmente duro. He escrito sobre cosas que me han dolido mucho; he llorado (no está de moda decirlo aunque muchas personas paseen por las calles con ojos llorosos), he reído, he sufrido y he disfrutado. Lo más difícil ha sido permanecer a pesar de la incertidumbre, vencer mis propios miedos e inseguridades, y estar sentada cuando en el último año y medio quería calle. A veces es necesario vivir en cierta oscuridad, remover en ella, permanecer en aislamiento e introversión para, viendo un halo de luz, salir de nuevo liberada al exterior; siendo tú. Ese ha sido mi caso y lo digo abiertamente, tiene plena conexión con el conflicto vasco, el ambiente de Arrasate-Mondragón y la opresión que aquí se ha vivido.

Odio y rencor en el conflicto vasco

Fotografía urbana: En todo el tiempo que he pasado en Euskadi creo que esta imagen es la que más me ha gustado, de todas las que he tomado, expresa un cierto odio, y una falta de ortografía, ya que en euskera no existe la “v”, pero desconozco si se hizo queriendo. Me transmite, sin necesidad de analizar esa falta de ortografía, rechazo hacia España, odio hacia su bandera. Es ese odio, alentado por actitudes del Gobierno central también, el que debería revisarse en un contexto de paz/ Bergara. J.M

Cierro el conflicto vasco

Cierro así, temporalmente al menos, el conflicto vasco tanto en literatura como en Brave Readers. He acabado realmente cansada de escribir sobre nacionalismo, sobre todo, en mi caso, cuando se critica tanto a los de afuera como a los de adentro, lo cual ha provocado que no tuviera demasiados amigos, los justos para seguir adelante. Cierro de momento los conflictos. Entiendo, según veo, que el conflicto vasco se aborda necesariamente desde el punto de vista independentista o contrario a él. No creo que deba ser de esa manera, me parece una perspectiva demasiado simplista y que además no se corresponde con la realidad. El conflicto vasco es mucho más profundo que la relación informativa entre ETA y sus víctimas, ETA y el Estado, la independencia y el inmutismo del Gobierno central.

No me he sentido respaldada por las personas que comparten el mismo oficio, eso también quiero decirlo, he escrito e intentado sacar a la luz una versión del conflicto vasco escondida desde la soledad del oficio, pero sí he contado con la compañía de ciudadanos, me siento muy agradecida por haber contado con esas personas. He aceptado cómo funciona el periodismo, esos boom-es peloteros mutuos, todo el rato hablando de libertad de expresión y después no ejerciéndola por miedo a recibir críticas. Me voy a Turquía con un cambio de pensamiento, con muchas ganas de transmitir lo que vea, conozca y experimente.

A lo largo del proceso creativo de la novela sucedieron dos hechos muy importantes: ETA anunciaba el cese definitivo de su actividad armada, se iniciaba así el denominado proceso de paz. El segundo hecho fue la muerte de mi padre. Ahora que abandono Euskadi, comienza al parecer el proceso de desarme de ETA. Es una gran noticia. Todos los hechos han tenido cierta influencia en el texto, no está escrito desde el odio o la culpa, sino la exposición de humanidad, en Euskadi está olvidada, en todos los sentidos lo digo.

Euskadi es un lugar privilegiado en el mundo, cuenta con gentes peculiares, una naturaleza para envidiar y un idioma precioso. Al mismo tiempo, sufre la gran disputa que se plantea sobre su independencia y la necesidad de ser reconocida como diferente, lo cual, entre fuera y dentro se han producido consecuencias realmente desagradables e inhumanas. Mi novela abarca todas estas cuestiones, lo hace desde el punto de vista de la subjetividad ciudadana, en un plano emocional. No existe la objetividad. No soy objetiva, soy subjetivamente honesta, o trato de serlo, tanto mi novela como Brave Readers.

Agradecimiento al apoyo recibido

Voy a dar un espacio al agradecimiento de las personas que, en mayor o menor medida, me han ayudado, y espero que continúen haciéndolo en la siguiente fase de edición porque las necesito; mi hermana Miren, hubiese sido imposible llegar al texto final sin ella, sus comentarios, su apoyo, llamadas telefónicas, preguntas, sugerencias; Adriana, por acompañarme cerca o lejos; mi familia, los vuelvo locos con cada nuevo proyecto que planteo; Selcuk, es pura luz; Esti, Idoia y Tania, por estar y escucharme; Laura Seoane, implicarse personalmente en mis proyectos; Lauri, por sus comentarios; Agate, esas conversaciones profundas sobre sociedad, capitalismo, mujer; Jordi, Fernando; Marga y Esteban, hubiese sido imposible sin ellos; Juan Mari, por enseñarme a gestionar tiempo, prioridades, tareas y emociones; María Ángeles, es de las pocas periodistas que me ha apoyado desde que me conoció.

A ti lector, independientemente del tiempo que pases en esta web.

A ti Euskadi, por enseñarme a pelear(te).

Agur bero bat.

En breves, desde Istanbul.

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2 respuestas a “Agur bero bat”

  • DOINEL.

    Te pregunté qué querías y respondiste:
    -Una caja-.
    -¿Para qué?-
    -Para poner cosas en ella-.
    -¿Que cosas?-
    -Todo lo que tengas-, dijiste.
    Bien, aquí tienes la caja que querías.
    He puesto en ella casi todo lo que yo tenía,
    y todavía no está llena.
    Hay en ella dolor y excitación,
    sentimientos buenos y malos,
    y malos pensamientos y buenos pensamientos…,
    el placer del constructor,
    algo de desesperación
    y el gozo indescriptible de la creación.
    Y, por encima de todo, la gratitud y el afecto
    que siento por ti.
    Y todavía la caja no está colmada.

    JOHN STEINBECK

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